viernes, 14 de diciembre de 2012

Tiempo


Hace tiempo que no encuentro diferencias entre una mañana de sol y una tarde de lluvia.

Hace tiempo que me da igual que sea lunes 8, que martes 13 o viernes 26. Hace tiempo que los fines de semana no tienen ese brillo especial para mí.

Hace mucho tiempo que los días pasan como las hojas de un libro que aburre. Sin que haya nada en ellos por los que merezca la pena recordarlos. Sin diferenciar las semanas, sin notar que cambiamos de mes.

Hace tiempo que no oigo cuando me hablan, que no observo nada cuando miro, que no siento físicamente nada. Mis sentidos parece que se han ido de vacaciones y ni siquiera han tenido el detalle de llevarme con ellos.

Hace tiempo que cuando suena la alarma por la mañana no me despierta, sino que me adentra de nuevo en una pesadilla de la que solo escapo cuando cierro de nuevo los ojos.

Hace mucho tiempo que me cuesta encontrar fuerzas para encajar piezas y seguir con un rompecabezas que parece que nunca se acaba de resolver.

Hace tiempo que me siento sola cuando voy entre multitudes, que siento frío en los sitios más cálidos que se puedan encontrar. Que me siento incómoda tratando de disimular. Hace tiempo que las miradas o las palabras no pueden hacerme más daño, que no las tomo en cuenta porque ya están repetidas.

Hace tiempo que estoy tratando de entender que el mayor error del ser humano es tratar de sacar de la cabeza aquello que no sale del corazón. Aunque lo que esté en el corazón sea otro de los mayores errores, pero este es sólo mío.

Hace mucho tiempo que mi sonrisa trata de ocultar todo esto, y ya no puede estirarse más. Que mis palabras no pueden buscar más serenidad en su pronunciación, ni presentarse a más concursos de disfraces.
 
Hace mucho que la felicidad y yo estamos peleadas, se debió de molestar cuando la confundí con otra...como se llamaba? Ah sí! La Señorita Mentira, con todos y cada uno de sus apellidos.

Será que hace tiempo que no reconozco a la que sale en el espejo cuando me miro, no reconozco sus ojos, ni veo a Belén ni Belentina. Espero que no seas una tercera, que con estas dos ya tengo más que suficiente. Gracias.

Hace mucho tiempo que mis mañanas soleadas, mis viernes 13 y mis fines de semana se resumen a todo esto. Hace también mucho tiempo que lo sé, que probablemente sean las mañanas, viernes y fines de semana más tristes de todos los que tengo archivados por orden en mi memoria. Pero también sé que los apuntes que estoy cogiendo y todo lo que llevo aprendido no va a pasarse por alto. Y que el día menos pensado os traeré a una nueva, esa tercera de la que estábamos hablando. 



Dalí. La persistencia de la memoria (1931)

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