Pues eso. Que esto parece que se
acaba. Y nos ponemos morriñosos, nostálgicos y mirando hacia el pasado, pero
parece que la vista sólo nos alcanza unos 12 meses de largo.
Y claro, toca hacer resúmenes,
que en 12 meses una ve muchas cosas.
Por ejemplo, un total de 366 mañanas
nuevas, todas a estrenar. Este año con uno de regalo oiga! Y en 366 mañanas, el
primer pensamiento del día ha sido siempre el mismo. Rutinas que coge una...
Puedo decir que 2012 no ha sido uno
de los mejores años. Es curioso, pero me suele ocurrir con los años pares,
parece que nunca han sido lo mío.
Pero que no haya sido uno de los
mejores no significa que haya sido un año perdido. Al contrario. Creo que he
aprendido más en estos doce meses que en los doce años anteriores. Pero no
podemos aprender sin equivocarnos...
Por ejemplo, a saber diferenciar
lo que de verdad importa y lo que te la tiene que pelar bastante. Esto está
directamente relacionado con el nivel de importancia en el que una persona se
encuentre para mi (también he aprendido a regularlo con más precisión).
Me he cansado de escuchar
palabras, frases, prejuicios, desidias varias, las mismas promesas que nunca se
han cumplido... y un largo etcétera de personas que tienen por costumbre hablar
sin tener ni puta idea.
Dicen que en los momentos y
situaciones difíciles es cuando las personas mostramos nuestra verdadera cara.
Y no le falta razón a esta frase.
Sé que ha sido un año jodido y
también quién ha estado ahí y quién no. Quién pensaba que era importante para mí
y que después ha resultado ser una más entre todas las personas que pasan por
tu vida, sin más.
Y es que en este año muchas
personas se han convertido en recuerdos.
Aunque he de reconocer que no
todo ha sido malo.
Como destacado pondremos el
reencuentro con personas que significaron y significan tanto para ti.
O Cumplir el sueño más freak que
tenía desde hace ocho años.
O llegar a esa meta que hace seis
años parecía tan lejana e imposible.
Me quedo con esto y todo lo
aprendido. Y muchas cosas que no caben en una entrada de blog.
Y al nuevo año, como es impar, no
le pido nada. Que las cosas buenas aparecen en cuanto las dejas de buscar.
Pues eso, que al 2013 no le falten sonrisas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario