Todo vuelve a ser igual.
Todo sigue como antes, como estaba.
Como siempre ha estado.
Vuelve a repetirse, te acuerdas todas las veces que has dicho que no, que no iba a volver a pasar. Que estabas mejor. No, si yo he cambiado. No, si a mi no me afecta, eso era antes.
No, eso sigue siendo ahora.
Solo necesito una palabra, una frase, una pregunta o alguna letra de cualquier palabra, apareces de nuevo, todo vuelve, regresan los fantasmas. Volvemos al principio, y la historia vuelve a repetirse.
Historias que se repiten. Después de eso vuelvo a verte, a encontrarte, creía que no era lo mismo pero de nuevo me equivoco, siempre me equivoco. Vuelve a ser lo mismo, un sueño, otro más. El tiempo me ha enseñado a no perder las esperanzas, pero también a no confiar demasiado en ellas, aunque esta parte de la lección nunca queda del todo clara. Otra ilusión que cojo y recorto con cuidado, así, destrozándola poquito a poco, que así es como duele más. Pero nunca aprendo, no puedo o no quiero aprender.
Son muchos los recuerdos, los que quiero que sobrevivan. Las sonrisas más cómplices que hemos tenido, la caricia en la que más cosas he podido sentir, y todavía lo recuerdas. Un mensaje que nunca recibí. El regalo que nunca llegará a su destino, que con mucho cuidado guardo como si algún día te lo pudiese dar, para verlo cada vez que abro la caja de los recuerdos y volver a sentir una herida abierta, que parece no querer cerrar. Como conservar algo que me ayude a recordarte para no admitir que no te puedo olvidar.
Historias que se repiten. En eso se va a quedar, en recuerdos. Es tu puta pasividad la que no te deja ser feliz. Como si fuera tan fácil decirlo. ¿Es que no has aprendido nada?¿Qué mas necesitas para demostrarte que puedes hacer lo que quieras? Como si fuera tan fácil hacerlo. Dejar de meterte en otra piel, intentar cuidar los detalles. No sirve de nada, sabes que es otra historia que se repite. Destruir un error es mucho más complicado que darle vida.
¿Qué es lo que pasa? Nada. Eso es lo que pasa precisamente, nada. Tu vida congelada, esperando que aparezca un rayo que lo salve todo. Tú vendrás a salvarme. Pero sabes que no lo hará, y si aparece sabes que pasará, con sólo rozarlo se habrá roto de nuevo. Se quedará en algo que no es nada, en otro a lo mejor, quizás esta vez.
Quisiera tener la respuesta a todo esto, o saber la pregunta que vas a hacerme. Pero no puedo, no quiero controlarlo, pero no estoy dispuesta a que me siga controlando a mi. Pensar que el fantasma no está, que se ha ido para siempre y que en cualquier esquina me vuelva a sorprender y que venga con maletas para quedarse durante un tiempo. Volver a alimentar un sueño que acaba cuando yo me despierto. Y que 300 kilómetros más lejos alguien esté pensando lo mismo que yo.
Historias que se repiten. Pensar que todo esto es una tontería, algo que sólo está en mi cabeza. He creído que lo había encontrado, pero no parece ser que vaya a ser así. Se acabará cuando vuelva a despertar, cuando la hostia sea inevitable. Cuando vea que el tiempo pasa, que todo sigue igual. Todo vuelve a ser igual. Todo sigue como antes, como estaba. Como siempre ha estado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario